Archive for the ‘Marcas que amamos’ Category

Marcas que amamos: Victoria’s Secret

Tuesday, January 31st, 2012

Inicia una dinámica que pretendemos mantener a lo largo del 2012: esbozar en textos cortos y en tono lúdico las personalidades y rasgos culturales de las marcas que amamos.  En esta entrega, una marca que debería existir en México: Victoria’s Secret.

En México contamos con todos los males de la globalización, pero con pocas de sus fuentes de goce. Argumento demoledor: ¿por qué no ha llegado a nuestro país Victoria´s Secret? Con más de 1,000 tiendas y una operación que rebasa los 5,000 millones de dólares anuales, Victoria’s Secret no sólo es la cadena líder de lencería en Estados Unidos y Canadá, sino que también es una de las pocas marcas que puede proclamar que ha revolucionado culturalmente el mundo donde habitan sus clientes.

Antes de Victoria’s Secret, el servicio al cliente en las tiendas de ropa interior femenina en Estados Unidos era tan deficiente como el que aún existe en algunas partes de nuestro país: una experiencia traumática e incómoda que redundaba en que muchas mujeres terminaran por adquirir lencería incómoda y de escaso poder de convocatoria. Para los hombres, el infierno era peor: ni pensar en acompañar a la pareja o lanzarse a la aventura de comprar solos un negligé para su amante sin sufrir un desfile de miradas inquisitorias de señoras azotadas que se sentían violadas por cualquier presencia masculina en el santuario de las bragas y los brasieres.

Victoria’s Secret inventó una tormenta perfecta para el oscurantismo sexual: primero, creó tiendas abiertas e invitantes con personal capacitado para encontrar lencería estimulante y de talla perfecta para cualquier mujer; segundo, promocionó  esas tiendas con catálogos extraordinariamente producidos en los que fabulosas supermodelos exhibían la más deliciosa selección de lencería y detalles íntimos. Victoria’s Secret no vende prendas íntimas, sino promesas de deseo: invencibles vehículos diseñados para recobrar los orgasmos perdidos ante el tedio y la rutina; máquinas del tiempo capaces de tornar a un matrimonio en un par de universitarios calientes que necesitan desfogarse mínimo tres o cuatro veces al día. Victoria’s Secret es, en resumen, sexo y felicidad.

Hay mujeres cuya insólita belleza les gana el desprecio y la desconfianza de su propio género; una modelo de Victoria’s Secret, en cambio, es la amiga que toda mujer desearía tener. Es por esto que no cualquier modelo puede aspirar a ser parte del universo de Victoria´s Secret. La guapura no basta: la mujer que aparece en los catálogos debe ser síntesis perfecta de belleza, cachondez y simpatía; debe ser deseada por los hombres, sí, pero también lo suficientemente carismática para ganarse la aprobación de las mujeres.

La última diosa en reunir estos requisitos de manera fulminante es la sudafricana Candice Swanepoel. Rubia y de ojos azules, Candice proyecta una belleza afable y frondosa que la coloca en las antípodas del talante vulgar de la clásica “blonde bimbo”, a la vez que se conduce con la sofisticación suficiente para desterrar la idea de que podría ser “la chica de la esquina”.

La mitología difundida por la marca en sus catálogos lo dice todo: “de gustos sencillos, aunque eternamente consciente de su estilo de vida VIP, Candice es la clase de mujer que hace sonreír al mundo cada vez que desfila por la pasarela”. Otra deslumbrante fantasía al más puro estilo Victoria’s Secret.

*Este texto aparece en la edición de febrero de la revista Deep.