¿Mexicanos vs. extranjeros?

                                                                                

Por Mauricio González Lara 

 

Es algo que sucede en muchos ámbitos de la vida empresarial mexicana: el alto número de extranjeros que se ha posicionado en puestos creativos, gerenciales y directivos. Es algo, también, que genera reacciones encontradas ante la carencia de datos concluyentes que expliquen el fenómeno en todas sus aristas.

No es que no exista información al respecto, pero ésta resulta a veces tan contradictoria que sólo contribuye a la confusión. Por cada consultora que sostiene que el fenómeno obedece a factores como los altos sueldos de los “mimados” ejecutivos mexicanos (lo que torna compleja su contratación), así como a la propia naturaleza de las grandes corporaciones internacionales a disponer de recursos humanos propios (lo que, digamos, hace más fácil cubrir una vacante en México haciendo uso de su contraparte en la oficina de España, en lugar de emprender un proceso de reclutamiento que podría llevar varios meses), existe otra fuente que sostiene que casi siempre un ejecutivo importado generará más gastos y enfrentará una curva más larga de aprendizaje que uno nacional (lo que valida la opinión de algunos en el sentido de que se les importa más por un asunto de desconfianza que por una genuina necesidad).

En mi opinión, en la esfera de las corporaciones globales, la heterogeneidad internacional es (y debe ser) el nombre del juego: los departamentos de RH están obligados a seleccionar al hombre o mujer con el mejor perfil para el puesto, sea que esté en la oficina de China, Alemania, Argentina o Suecia. De hecho, puede funcionar al revés. Ejemplo: el muy mexicano Felipe Sánchez, quien dirigiera los destinos de Microsoft en nuestro país durante varios años, fue promovido en meses recientes por su empresa y tuvo que mudarse a Estados Unidos (los ejecutivos estadounidenses, por cierto, no argumentaron que los mexicanos les estaban bajando la chamba). De esas situaciones, ni hablar. Mi preocupación más bien obedece a lo que pasa en algunas compañías de menor alcance global, cuyos reclutadores a veces muestran una curiosa pero clara preferencia por lo extranjero (y aquí me refiero al estereotipo del extranjero: alto, blanco y guapo).

¿Por qué será? ¿Será que los extranjeros cuentan con más credenciales académicas que los mexicanos? ¿Será que cuentan con más experiencia en renombradas agencias del exterior? ¿O será por otra hipótesis, rara vez expresada en los medios por una equivocada idea que algunos tienen de la corrección política: que el mexicano es racista y aún piensa que una persona blanca, alta y extranjera es más valiosa que otro prospecto con credenciales similares, pero paisano, bajito y de tez morena? Ese es el argumento que muchos profesionistas rechazados esbozan cuando intentan explicar los motivos por las que el puesto al que aspiraban fue finalmente ocupado por un extranjero. Lo que no significa, desde luego, que tengan la razón (muchos, me imagino, de plano eran unos mediocres que no se merecían el trabajo), pero seamos honestos, ¿estamos en condiciones de afirmar que el factor imagen no juega un papel sustancial en el criterio de reclutamiento seguido por las empresas?

No importa nuestra raza o nacionalidad, todos discriminamos, y con frecuencia sin estar plenamente conscientes de ello. En el libro Blink (The power of thinking without thinking) titulado en México bajo el nombre de Inteligencia Intuitiva, Malcolm Gladwell, colaborador estrella delNew Yorker, emprende una serie de fascinantes análisis sobre la manera en que nuestro cerebro elabora esta clase de criterios. El estudio más significativo consiste en tomar la lista elaborada por la revista Fortune de las 500 empresas más importantes de Estados Unidos e investigar cómo lucían los CEO’s de tales compañías. El resultado mostraba cosas por todos conocidas (el que la mayoría fuera de tez blanca era de esperarse en la nación estadounidense), pero también arrojaba algunos datos increíbles. Por ejemplo, el 60 por ciento de los CEOs era de una altura mayor a los 1.80 metros. En términos grosos, el porcentaje de varones estadounidenses que mide más de 1.80 metros no supera el cuatro por ciento, pero en el ámbito de los directores de las corporaciones enlistadas por Fortune, ese porcentaje era de casi el 60 por ciento.

¿A qué obedece este fenómeno? De acuerdo con Gladwell, los reclutadores de estas empresas tienden a asociar inconscientemente la altura con cualidades como el liderazgo, la responsabilidad y la personalidad asertiva. Desde luego que la altura no tiene nada que ver con que una persona posea o no estas cualidades, y seguramente ningún reclutador respondería afirmativamente si se le preguntara al respecto; sin embargo, por una serie de factores culturales y sociológicos, el subconsciente de los reclutadores percibía con agrado a las personas altas, por lo que tendía a inclinar la balanza a su favor. Ahora bien, si esto sucede en otras naciones más desarrolladas, y con elementos tan inocuos como la altura, ¿no podría suceder algo similar con los reclutadores mexicanos ante la noción (a veces consciente, a veces no) de que “lo extranjero es mejor”?

Odiaría que se me malinterpretara. Mi intención no es contribuir a crear un sentimiento xenofóbico ni mucho menos. En mi caso particular, el contar con amigos y colegas extranjeros ha enriquecido mi vida en maneras que jamás imaginé, por lo que creo que todo hombre que aspire a la universalidad debería vivir la experiencia de entrañar con personas de otros países. No obstante, creo que ya es hora de analizar nuestra conducta con más rigor, sobre todo si queremos ser algo más que un país de tercer mundo. Una persona genuinamente global es una persona que rechaza la discriminación. Punto. Y la mejor manera de acabar con la discriminación es tomando conciencia de ella. (F)

5 Responses to “¿Mexicanos vs. extranjeros?”

  1. Francisco Oloño Says:

    Mauricio, otra interesante entrega!!!

    buen artículo

    =)

    visiten y comenten

    www.metroflog.com/colcads

  2. Gus Gzlz Says:

    Indudablemente en un pais cuyo promedio de estatura es menor de 1.70, las personas altas sobresalen e imponen visualmente. Eso es lo que les dá ventaja de presencia física.

    Sin embargo, no es es aspecto físico el que realmente impone. Sino la cultura heredada y la falta de motivación escolar, universitaria y empresarial la que hace que los mexicanos seamos malinchistas hasta en los puestos.

  3. Jaime Negrete Aguilera Says:

    Desde luego que sí, seguimos con el malinchismo en México, y te lo puedo comprobar en el ambiente restaurantero, pues cada vez más es el número de chefs y propietarios de esta industria que son gueritos y altos, aunque los chinos no tengan nada que aportar a esta imagen, en nuestro territorio seguimos considerandonos inferiores en este rubro.
    La cuestion es de cultura, necesitamos salir y competir en sus territorios y demostrar que somos iguales, necesitamos educarnos con responsabilidad triunfalista. Cuando aún no empezamos ya estamos derrotados y ese es el punto que hace que los RRHH de las empresas prefieran contratar a un ejecutivo español que sabe que no finje enfermedades para faltar a trabajar a un paisano que la mayoría de las veces esta enfermo o “matando” a toda su parentela para justificar sus faltas.

  4. Mauricio González Lara Says:

    Mmmmmm. Sí, es interesante, aunque yo no me como la perla de que el extranjero es más trabajador y transparente; es un estereotipo que el mismo mexicano se crea a manera de autoflagelación por razones que sólo Octavio Paz ha logrado otear.

  5. Claudio Mtz Says:

    Considero que algo importante en todo esto es el papel de la actitud del mexicano, que igual da lugar no al malinchismo sino a la realidad del actuar mexicano. Comento lo anterior por una experiencia que tuve esta semana. Teniendo una cita con un proveedor el agente de ventas un frances, el tecnico un mexicano, la cita a las 8:00 am, el frances llego 7:50 y me espero, el mexicano llego 8:20, ambos citados a la misma hora, cuestion de malinchismo ? o es ver la realidad de que nos gusta ser asi ?….lo peor es que ante el reclamo al tecnico por llegar a las 8:20 acentua su indiferencia….tarde ? a poco si ?…..

    Creo que mucho tiene que ver con el cambio de actitud y por supuesto no todos llegamos tarde simplemente por ser mexicanos ni todos llegan temprano simplemente por ser extranjeros.

    Saludos !

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