Los Amos de México

Por Mauricio González Lara 

En México, así como en buena parte de Latinoamérica, ser rico parece ser algo malo por naturaleza. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entré al reino de los cielos”, sostienen las escrituras bíblicas, y el pueblo de nuestro país, mayoritariamente católico, piensa que ése es el caso.  

Casi siempre existe un halo de sospecha en torno el origen de la riqueza de los potentados mexicanos. Las suspicacias son entendibles, aunque no siempre fundadas. Cuando se habla de la riqueza de Bill Gates, de alguna manera, así sea por asociación semiconsciente, también se habla de la supremacía tecnológica de Estados Unidos y del alto nivel de innovación que ha sabido desarrollar a través del tiempo; cuando se habla de la riqueza de Carlos Slim, por mencionar el ejemplo más visible, el debate siempre se centra en monopolios y privatizaciones de discrecionalidad cuestionable.

Las cifras acreditan al escándalo de la iniquidad: las veinte familias más acaudaladas del país no sólo concentran una proporción superior al 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), sino que detentan más de la mitad del valor accionario de la Bolsa Mexicana e influyen, a veces de manera determinante, en el proceso de toma de decisiones del país. Se podría argumentar que éste es un fenómeno global, que en los últimos 150 años, la corporación (la gran empresa multinacional), se ha convertido en la organización  más importante y poderosa del mundo occidental  posmoderno, de la misma forma que el Estado lo fue en el siglo XX, o la iglesia en la Edad Media. En ese contexto, los empresarios, quieran o no, ejercen liderazgos más visibles. Pero el caso de México es diferente, pues más que hablar de empresas, por lo general se habla de apellidos y castas, sin minusvalorar que algunos de los empresarios multimillonarios mexicanos han sabido crear corporaciones de vanguardia que terminarán por trascender la acumulación personal. ¿Son los multimillonarios los verdaderos dueños de México? Y, por ende, ¿también son en buena medida los responsables de sus brillos, así como de sus sombras? La respuesta, en ambos casos, es un rotundo “sí”.

Dueños, sí; reconocibles, no.

Los empresarios más exitosos del país podrán ser los dueños de México, pero en materia de presencia en el imaginario popular, son francamente inexistentes. Sólo basta revisar los noticieros para darse cuenta que la información financiera y de negocios ocupa un lugar muy bajo en el criterio editorial de los medios de comunicación electrónicos. Apenas tres o cuatro minutos en los noticieros matutinos y nocturnos de Televisa y TV Azteca, y cápsulas de 5 a 7 minutos en los informativos radiofónicos de mayor rating. Algunas cadenas cuentan con noticieros especializados, pero visto en términos panorámicos, la información de negocios, sobre todo la orientada a movimientos empresariales, es quizá la menos valorada por el universo mediático. 

Las cosas no cambian mucho en los periódicos, pues siempre se cae en uno de tres escenarios: uno, todos los empresarios son personajes malignos y poco ilustrados que no merecen mayor atención, actitud muy notoria en los diarios de izquierda;  dos, lo que importa es  derramar tinta en cuestiones financieras y macroeconómicas,  y no tanto estudiar el comportamiento de las empresas y los empresarios mexicanos, actitud clara de algunos diarios de interés general; tres, la información de negocios empieza y termina como un pretexto para publicar numerosos pero insustanciales suplementos comerciales, actitud soterrada de los diarios “especializados”. En consecuencia, la cobertura noticiosa más profunda sobre los empresarios ha recaído históricamente en las revistas de negocios, las cuales,  además de estar restringidas a un conjunto reducido de lectores, a veces sucumben -sea de manera inconsciente, sea por motivos publicitarios-  a la tentación de tratar los casos de estudio como historias triunfalistas que rayan en el publirreportaje. En cuanto a la literatura empresarial, los libros más o menos  salvables se pueden contar con los dedos de una mano.

En síntesis, de los grandes empresarios mexicanos se sabe muy poco, y a veces, casi nada. Por ello, en verdad aplaudo la aparición de Los Amos de México, un libro coordinado por Jorge Zepeda Patterson, director de Día 7, que se aboca a contar la historia de algunos de los empresarios claves del país. En el libro no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Los 11 casos son fascinantes: Carlos Slim, el hombre más rico del planeta; Emilio Azcárraga Jean, líder de Televisa y artífice de uno de los casos más notables de sucesión generacional en la historia moderna de México; Lorenzo Zambrano, quizá el empresario más avanzado de Monterrey; María Asunción Aramburuzabala, la mujer más adinerada de Latinoamérica; Alberto Bailleres, dueño de Peñoles y Palacio de Hierro; Lorenzo Servitje, fundador de Grupo Bimbo; Roberto Hernández, banquero y “villano favorito” de muchos sectores de poder; Olegario Vázquez Raña, cabeza de Grupo Imagen y Grupo Angeles; Roberto González Barrera, el “maseco”  mayor y propietario de Banorte, el último banco mexicano; Jorge Vergara, el pintoresco hombre de negocios detrás de Omnilife, y la familia Ramírez, la casta michoacana que controla Cinépolis.   

Las plumas detrás de cada uno de los perfiles provienen de diferentes extracciones y abarcan todo el espectro ideológico: de los combativos Blanche Pietrich y Jenaro Villamil, periodistas identificados a corrientes de izquierda, a Alberto Bello, director editorial de Expansión, la revista de negocios más influyente del país. El resultado, como tiende a suceder en esta clase de compilaciones, es desigual; no obstante, todos los perfiles están escritos con rigor periodístico y sin temor al ánimo crítico. Especialmente destacable es el trabajo de Salvador Frausto Crotte, quien retrata a la perfección los claroscuros de la conservadora personalidad de Lorenzo Servitje, haciendo gala de un disfrutable estilo narrativo que se mueve entre la admiración, la ironía crítica y la acuciosa reconstrucción de hechos. El saldo es el mejor perfil sobre un empresario mexicano que haya leído hasta ahora.

Quizá la única crítica importante que se le pudiera hacer al libro es que en pocos casos se consigue hablar del empresario como persona tridimensional; es decir, sería absurdo exigirle a estas plumas que revelaran cuál es el “Rosebud” (+) de cada uno de sus sujetos de investigación, pero como sí lo consigue el periodista del Ciudadano Kane, me hubiera gustado contar con una idea más palmaria de sus personalidades, de sus anhelos, de sus temores, de sus gustos, de sus pasiones. Por ejemplo, disfruté mucho el texto sobre Azcárraga Jean, escrito por Jenaro Villamil, pero lo interpreté más como un ejercicio prospectivo sobre los retos de Televisa que como un retrato de personaje (vaya, por momentos Jenaro, con quien tuve el placer de colaborar hace ya varios años en El Financiero,  parece estar más interesado en las andanzas de networking político de Bernardo Gómez que en el mismo Azcárraga).

Limitaciones aparte, Los Amos de México es uno de los libros empresariales más sobresalientes de memoria reciente, no sólo por sus méritos propios, sino porque sienta un precedente susceptible de ser actualizado constantemente. De entrada, le propongo a Zepeda Patterson algunos nombres para un hipotético segundo tomo: Ricardo Salinas Pliego, Jerónimo Arango e Isaac Saba. (F)

+ “Rosebud” es la última palabra que menciona Orson Welles en la cinta Ciudadano Kane antes de morir. La trama gira en torno a las investigaciones de un reportero que intenta descubrir el significado del término entre las personas que lo conocieron. No lo logra, aunque al final de la película se revela que era el nombre del trineo con el que jugaba de pequeño, y que representa la inocencia que alguna vez tuvo Kane, pero que perdió irremediablemente cuando creció y se tornó ambicioso.

10 Responses to “Los Amos de México”

  1. Guillermo Fernández Says:

    Aca en una mesa redonda de la Fil alguien dijo que es más fácil criticar al presidente o a la iglesia que al ingeniero Slim o al osito Bimbo. Ha de ser por eso que los empresarios son poco cubiertos por los periodistas. Ni mode de que Lopez Doriga hable mal de Azcárraga o que Radio Fórmula se arriesgue a perder la publicidad de Telmex.
    Como siempre, buenas ideas Mauricio.

  2. Hugo E. Peña Says:

    Excelente reseña… yo leo a Jorge Zepeda Patterson desde que era Director del periodico Siglo 21 hoy Publico en Guadalajara… y estoy seguro que su trabajo es una garantia de critica objetiva

    Felicidades por éste esfuerzo editorial!!

  3. jorge Says:

    HOLA ESTARIA MUY AGRADECIDO CON LA VALIOSA INFORMACION DE SU RAVISTA . SALUDOS

  4. Hecto Martinez Says:

    Mauricio, deseo felicitarte por al GRAN SHOT! y quiero solicitar tu autorización para publicarlo en mi portal web y la edicion impresa de la revista semanal, Portada de Sonora, en Caborca, Sonora.

  5. Mauricio González Lara Says:

    Héctor,
    Por razones comerciales, NO puedo autorizarte que reproduzcas en otro medio los contenidos de Altaempresa.com. Gracias por el interés, de cualquier manera.
    saludos!
    P.D. No entendí lo de por al GRAN SHOT!

  6. Jose Carlos Sanchez Lopez Says:

    Excelente editorial Mauricio; No cabe duda que Zepeda Paterson es un artifice de cambios, lo sigo desde con su Siglo 21 cuando presento como nadie las lamentables explosiones (pemex) en Guadalajara alla por el 92, que termino por enterrar las aspiraciones del PRI en el poder estatal…. hasta ahora con su Dia 7; no cabe duda que su trabajo…. como los buenos Vinos !!!!

    Gracias y Saludos desde la Perla Tapatia !!!!

  7. MMACIN Says:

    El libro está bueno, pero está todo mal escrito,¿ no le pudieron escribir bien las aperturas de los signos de interrogación en todo el texto? ( ¿? )

  8. Mauricio Gónzalez Lara Says:

    Sí, la edición pudo haber sido más cuidada. Seguro se les tronó esa fuente a la hora del proceso de impresión. Pero bien escrito está.

  9. jero cabs Says:

    el hombre mas rico del mundo en uno de los paises mas jodidos del mundo piensen esto le trabaja mi MEXICO entero vendiendo sus tarjetas que solo dejan un miserable pocentaje y telcel la telefonia de las mas caras en el mundo en sus tiendas si no les vendes su mercancia no mas no ganas nada y no terminaria de escribir por eso POR ESO DIGO EL HOMBRE MAS RICO DEL MUNDO EN UN PAIS DE LOS JODIDOS DEL MUNDO BILL GATES se le pasa como le haga pero en MEXICO

  10. Roberto Lorenzana Says:

    Excelente el nombramiento de Jorge Zepeda Patterson en “El Universal”, un garantia de profesionaliasmo y honestidad intelectual, totalmente equiparable a la de nuestra Carmen Aristegui y San Juana Martinez y tantos otros seres pensantes que tenemos en Mexico, conocidos como los periodistas incomodos, como se expreso durante la trasmision radiofonica de la FIL el dia de su inaguracion por Radio U de G.

    De libro no se puede decir mas habla por si mismo, mil gracias por su opinion seria y responsable editorialista

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